lunes, 5 de marzo de 2007

Milenarismo

Volviendo un poco hacia nuestra intención primera, es decir, las experiencias, tenemos hoy aquí una fotografía histórica en el mejor sentido de la palabra, puesto que se trataba de una efeméride singular, el cambio de milenio. Al rebuscar en pos de alguna imagen en mis albumes de fotos (son carpetas virtuales, ya lo sé, pero es más bonito así), ha venido a mi mente la reflexión sobre el anterior cambio de milenio, en plena Edad Media. No puedo dejar de reconocer que algo ha mejorado la cosa en cuanto a nuestra reacción al mero hecho de usar un sistema decimal de cuentas. Sin embargó, recordé que en la Edad Media existieron los goliardos, almas libres y dispuestas al disfrute de este mundo, puesto que es lo que hay. Sus canciones, criticas con la estrechez de miras y el fundamentalismo de los sacerdotes, son hoy conocidas por los Carmina Burana, que adapta las canciones de taberna y los versos al amor y a la vida. ¿A que viene todo esto? dirán algunos. Yo, por mi parte, creo que nuestra modesta fiesta del futuro recogía una visión de la vida, que existe para existirla. Un cántico al ahora, un "degenerado" Karpe Diem del siglo XXI.
De hecho, una parte misma del sentido de la vida lo podemos encontrar en las personas mismas de la foto. Aunque estaba en el centro del grupo y la cámara era mía, apenas conozco de verdad a la mitad del grupo. Lo que quiero decir es que esa fiesta, las fiestas de la Fábrika y antecedentes, eran siempre como estar en casa pudiendo conocer a gente en todo momento. Una mezcla saludable de grupo cerrado y cohesionado y multitud anónima.
Una de las cosas que más me gustaron de la fiesta fue la ambientación, como sentimos casi todos la necesidad de mutar con el cambio de año y proyectar una ilusión, sueño o pesadilla, del tiempo por venir. Me imagine a mi mismo como sacerdote de las cloacas, viviendo entre drogas de mil colores y basura electrónica. Coherente con mi papel, la química corrió a raudales por mi torrente sanguíneo aquella noche. Descubrí, a través de Laurita, que el agua es dulce bálsamo para la anfetamina. Ella apareció, puesta también, como un hada de cuenta, con su vocecilla aflautada, para evitarme las nauseas que el alcohol me producía.
Como prueba de nuestro carácter goliardico una visita a la fiesta de unos amigos me bastó. Las miradas de incredulidad y sana critica "normalizada", en una ciudad donde todos se disfrazan en Carnaval pero no pueden en Nochevieja, me hicieron sentir un marciano en mi barrio. Por eso volví pronto al platillo subterráneo y volvimos a salir volando.....

PD: Dejo como reto el descubrir a cada uno de los participantes en la foto. Algunos son más faciles que otros. ¿Que tienen las fotos de grupos que tanto atraen? ¿Será el paso del tiempo en el conjunto, y no en uno mismo? ¿Será tan sólo el momento atrapado?

3 comentarios:

Microcuchon dijo...

Una gran fiesta que me perdi, si señor. Yo mientras tanto vivia la fiebre milenarista en la gran ciudad.
A veces miro a ese dia y me pregunto si no era todo una señal de lo que estaba aun por venir.

Soulkeep dijo...

Gran fiesta milenarista y química, por siempre será recordada...yo aparecí tirado en cuarto de baño...

Hastur dijo...

Ciertamente, yo perdi mil duros, uno de esos billetes grandes, morados, que tan pocas veces veiamos, por hacer el tonto y usarlo de turulo. Demasiado que no me esnife la camara!!